Otra forma de ignorarte, por ejemplo, es olvidar las cosas que nunca nos dijimos, las cartas que nunca nos enviamos; olvidar las direcciones que no existen, escuchar esos sonidos que no existen y oír atentamente el llamado que hizo nadie desde el umbral que nunca conocí en busca de respuestas que nadie otorgaría desde ningún lugar, desesperado.
No simpaticé con las personas que por casualidad jamás me presentaste; sólo me fui solo y en silencio a continuar en mi fracaso cotidiano (soy bastante gris y eso, creo, ya lo sabe hasta tu madre) y traté de no pensar después que jamás regresarías, que te había visto en ningún sitio.. Que te había estado imaginando.
Otra forma de ignorarte es, por ejemplo, sacudirme de la ropa ansias de otra noche sin dormir olvidando lo que aún no me ha pasado; limpiar las huellas del fastidio.
De dejar que se descubra que fui victima, y también el victimario, en historias que pudieron comenzar y que no hubiera sabido sostener: aprendí a nunca mentir en estos casos.
Tampoco me agradaron las miradas que pudiste y no quisiste dedicarme cuando al fin logramos encontrarnos; soy descortés, soy desconfiado, además de no gustarme los lugares que te gusta frecuentar, ni siquiera sé sentirme inteligente y si tengo razón, igual soy un tarado. Así que cuando quieras ubicarme tenés otras excusas, otra razón para evitarlo.
Otra forma de ignorarte es, por ejemplo, imitar lo que no sos, recordar lo que no sos, aprender de lo que no hubo para darnos; conocerte sin defectos, sin virtudes (en lo mediocre) y escucharte en lo que nunca hablamos, extrañar lo que nos dijimos nunca y llorar lo que nunca nos odiamos; aprender del tonto que yo soy sin tratar de remediarlo.
Hola
Hace 11 años
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